21 noviembre 2017

Ana García Briones






A veces ocurre
que los sueños llevan flores
y las palabras sobran
si la vida me invita
a las orillas suaves de la paz.
Los árboles pacíficos
se vuelven frondosos,
los senderos limpios
se llenan de miradas
que depuran el aire.
Y me viene el olor
de la emoción
del alma en los labios,
del concierto lírico
de la libertad
en este caminar torpe
de mis pasos.

de Violines sin música.



Carmen Castejón Cabeceira



La imagen puede contener: una o varias personas


Déjame que me quede tan callada
mientras subo por todas tus paredes.
No se si soy muy hábil, de ti depende todo,
de que quieras quitarte la armadura
mientras extraigo el tacto.
Quiero escuchar el silbido del alma,
saber donde se encuentra y si es que existe
lamer todas sus sales grano a grano.
Me quedaré dormida con el sueño cumplido
ajustando mi cuerpo al cuerpo tuyo,
con el ancla clavada durante este combate
más adentro que nunca,
será el punto final de nuestro ascenso.
Ahora que te me ofreces nuevamente,
me hago celeste toda sin dolor y sin prisas,
continúo callada resistiendo.






© Carmen Castejón Cabeceira
Imagen: Chiara Fersini

Carmen Ariza






He sentido enredarse
tu deseo en la orilla de mi vientre
esparcido y vencido
al olor de tu mar,
y húmedas las sabanas
anudan mis tobillos a tu cintura
que mecen la marea
de olas con sabor a deseo y sal,

entreabiertos los labios
esperando tu hambre y tu sed
de beber y comer de mi sexo y mis pechos
los océanos infinitos del placer que juntos inventamos
para renacer...

humedeces cada rincón del desierto
de esta playa deshabitada
sin límites, ni fronteras
ancho
como ancho es el mar de todo aquello
que al amanecer soñamos...

penetra por cada orificio de esta playa desierta
que sin ti vive muerta,
y desata tu furia desde dentro hacia fuera
como las olas furiosas
que contra la rocas se estrellan,
renuévame las ganas y la vida..
adéntrate infinito, sacudiéndome, inundándome
cubriéndome,
hasta ahogarme con furia
en el delirio animal de tus besos
nuestro mar, la risa y el goce de ser uno
en la suma de dos almas gozosas de amar

y

pompas de espuma blanca
se derraman
mientras
yo,

me pongo de nuevo
a temblar.




Ángel González






QUÉDATE QUIETO

Deja para mañana

lo que podrías haber hecho hoy
(y comenzaste ayer sin saber cómo).
Y que mañana sea mañana siempre;
que la pereza deje inacabado 
lo destinado a ser perecedero;
que no intervenga el tiempo,
que no tenga materia en que ensañarse.
Evita que mañana te deshaga
todo lo que tu mismo
pudiste no haber hecho ayer.





20 noviembre 2017

María José Gutiérrez

 





POR DESCUIDO




La noche se hizo otra,
lucida y misericordiosa,
conjugada en futuro perfecto;
y con un giro de falda
huyó de acometidas con dádiva,
de acerado cincel
y de carmín tono lacre.

Enredando en la batalla,
 en un descuido se deslizan
copos de melancolía
en la arquera del olvido.

Hay días que el sol provoca
sombra de ciprés

a las amapolas.

Octavio Paz









Como quien oye llover

    Óyeme como quien oye llover,
    Ni atenta ni distraída,
    Pasos leves, llovizna,
    Agua que es aire, aire que es tiempo,
    El día no acaba de irse,
    La noche no llega todavía,
    Figuraciones de la niebla
    Al doblar la esquina,
    Figuraciones del tiempo
    En el recodo de esta pausa,
    Óyeme como quien oye llover,
    Sin oírme, oyendo lo que digo
    Con los ojos abiertos hacia adentro,
    Dormida con los cinco sentidos despiertos,
    Llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
    Aire y agua, palabras que no pesan:
    Lo que fuimos y somos,
    Los días y los años, este instante,
    Tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
    Óyeme como quien oye llover,
    Relumbra el asfalto húmedo,
    El vaho se levanta y camina,
    La noche se abre y me mira,
    Eres tú y tu talle de vaho,
    Tú y tu cara de noche,
    Tú y tu pelo, lento relámpago,
    Cruzas la calle y entras en mi frente,
    Pasos de agua sobre mis párpados,
    Óyeme como quien oye llover,
    El asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
    Es la niebla errante en la noche,
    Como quien oye llover
    Es la noche dormida en tu cama,
    Es el oleaje de tu respiración,
    Tus dedos de agua mojan mi frente,
    Tus dedos de llama queman mis ojos,
    Tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
    Manar de apariciones y resurrecciones,
    Óyeme como quien oye llover,
    Pasan los años, regresan los instantes,
    ¿Oyes tus pasos en el cuarto vecino?
    No aquí ni allá: los oyes
    En otro tiempo que es ahora mismo,
    Oye los pasos del tiempo
    Inventor de lugares sin peso ni sitio,
    Oye la lluvia correr por la terraza,
    La noche ya es más noche en la arboleda,
    En los follajes ha anidado el rayo,
    Vago jardín a la deriva
    Entra, tu sombra cubre esta página. 



-DAVID GONZÁLEZ-




las manos

me decían mis padres
antes de sentarme
a la mesa a comer

lávate bien
las manos

no alcanzaban
a comprender
que los niños
las tenemos siempre
limpias



17 noviembre 2017

JOSÉ SARAMAGO





 Inventario
  

 De qué sedas están hechos tus dedos,
   De qué marfil tus muslos lisos,
   De qué alturas llegó a tu andar
   La gracia de gamuza con que pisas.

   De qué moras maduras se extrajo
   El savor acidulado de tu seno,
   De qué Indias el bambú de tu cintura.
   El oro de tus ojos, de dónde vino.

   A qué mecer de ola vas a buscar
   La línea serpentina de tus caderas,
   De dónde nace la frescura de esa fuente
   Que sale de tu boca cuando ríes.

   De qué bosques marinos se soltó
   La hoja de coral de tus puertas,
   Qué perfume te anuncia cuando vienes
   A rodearme de deseo las horas muertas.

María Guivernau





Te voy a devolver
todos
tus silencios
con la misma voz,
con similar ausencia de sonidos.
Así,
tal vez,
logre que ensordezcan
de una vez por todas tus oídos
y broten de tu boca las palabras.






Alejandra Pizarnik


EL DESPERTAR





El despertar

A León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios


Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

De "Las aventuras perdidas" 1958

José De Benito





El cristal opaco

Piensas en el pasado como una realidad

pasada.
Notas como aquello fue vivido

porque el brillo de los perfumes
se agolpa cuando quiere,
porque las melodías oídas
vuelven para tapar tus oídos.
Porque las imágenes y las voces,

los ecos de la sierra y el mar,
los sonidos del silencio en la noche
cuando te enfrentabas a la lucha
por la tranquilidad de espíritu,
cuando tratabas a diario con tus dudas,
enormes dudas,
sobre la realidad Existencial,
no puedes oír con claridad
la voz de los que dicen siempre
que creas.
Y la de los duendecillos,

ellos siempre están presentes
y hablan en los oídos sobre cosas.

Y tú siempre presente,

se hace imposible retirarte de
mi mente que piensa dentro
de la tuya.
Si, vivo y pienso, siento y soy,

dentro de ti, mujer




16 noviembre 2017

Pepa Martínez Márquez




Nos dicen los dioses
que tenemos
que abrirnos de piernas
para complacerlos...,
cuando siempre temieron
cruzar las puertas
de nuestros corazones.



Imagen de la red

Maria José Collado










Aquella partitura de zapatos
interpretando el otoño de Vivaldi
sobre un tendido eléctrico.( Imagen de Internet).








Antonio Perejil Delay






CUANDO MI ÁRBOL SE SEQUE



Cuando el árbol de mi pecho
se esté quedando sin vida
y el viento del Sur le arranque
la última hoja amarilla,
dejad mi cuerpo enterrado
en las entrañas cobrizas
de este Cerro Colorado
que lentamente agoniza,
herido por los cuchillos
de la brutal dinamita.

Dejad mi cuerpo tendido
sobre esta tierra bendita,
con la cruz de Santa Bárbara
haciéndome compañía,
y estos mágicos colores
clavados en mis retinas...
que no hay lugar en el mundo
con esta policromía.


Foto del autor

15 noviembre 2017

Bertolt Brecht









No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo.


Cristina Liso Aldaz





LECTURA DE INVIERNO

Una luz somnolienta
cruza con pereza el cristal,
descansa sobre el libro
y calienta sus hojas.

Acaricia mis manos
el tibio tacto del papel
mientras me pierdo
entre la magia de sus letras.

Solo escucho mi soledad latiendo.




Ramón Llanes Domínguez





La mar sin ti
es un vocablo,
la inmensidad,
el alimento quizá de la sombra,
la tercera razón de la luna,
el pie de los ojos de Dios...
la mar sin ti
no es un verso.



14 noviembre 2017

Pedro Javier Martín Pedrós






Te sentí corriendo en pleno desierto,
con tus zapatos de charol hacia
ninguna parte.
 
Te sentí llorando en yates de lujo,
en forma de cayucos camuflados
de libertad.
Te sentí sobre mi pecho desnudo,
con mirada de ángel convertido
en hombre de color.
Te sentí en mis manos distraídas,
llenas de cursilería y de vergüenza

escondida.
Te sentí en la mirada del espejo
esta mañana, preguntándome
por  mis  sonrisas
y sueños  oxidados.

Del libro : Poesía en la distancia

Luis Ricardo Suárez Fernández




EL POETA PIJO
POEMA 3



EL OLOR DE LA MUSICA



Las manos se acercaron sin mirarse.
Hicieron el amor sobre el mantel.
Cada vez que intentaban alejarse
parecían alitas de papel,
molinillos de viento sin sentido,
las ruletas de un viejo barquillero
que a endulzarnos los labios han venido
por si llega algún beso aventurero.

Llegó, llegó, y bien acompañado
de ternura adornada por guirnaldas,
nunca a la vista pero sí han estado
vistiéndonos de fiesta las espaldas.
Al tanto que las manos se han dormido
acurrucadas al ritmo de los besos,
fue tan solo un sueño compartido,
amor adulto jugando a ser traviesos.

Y en esto que Nabuco se ha perdido
pues los esclavos mirando hacia otro lado
extrayeron de la música el sonido
para que el coro oliera a enamorado.

Como suena el olor cuando estás cerca,
dan ganar de encerrarse en una lira
a esperar ese dedo que se acerca.
¡Por Dios no me abandones…. Mira, mira!

Soy el amor, si bien, voy disfrazado
pues no me atrevo de nuevo a desnudarme,
de tanta confusión ya estoy cansado,
perdí el último espejo al mirarme
y no reconocer tu cara en mi reflejo
tan absorto de ser contradicción,
muy asustado vida de estar viejo,
jamás sabré leer esta lección.

Barón, Alteza, Richard….. báilame.
¿No escuchas el olor de aquella noche?
Sólo un poquito pero quiéreme.
Retira de tu mente ese reproche.
Sé que lo canto mal, mas se que llora.
¿Bailar?.... Acaso, un paso en tu mirada.
¿Atreverme?.... Lo estoy haciendo ahora.
¿Querrás dejar tu música en mi almohada?

Madrid, 12 de Noviembre de 2004
Y ME PREGUNTO:
¿Qué tiene Richard Gere que no tenga yo?
Y ME RESPONDO:
Da igual, él no escribe poesía…¿ o sí?



Lucila Sesma






Esos versos que se fueron
con la noche oscura
buscando los labios mas cálidos,
las promesas perdidas en el viento,
las miradas errantes.

Esos versos
vuelven a mi cada noche
cuando ya vencida,
cierro los ojos
y vuelo..