23 enero 2018

Pedro Javier Martín Pedrós






Enamorarme de la vida



Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
sueños, «paradas», donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto o roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.

Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderán a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.

De : En la bajamar.










Vanesa Alonso




A veces,
hay locos que cuando llueve
ven barcos y veleros,

navegan al olvido
y nunca vuelven,

sólo se arrastran hasta la orilla...

Luis Ricardo Suárez Fernández



EL POETA PIJO


POEMA 32

TE QUISE MIENTRAS DORMÍAS


Se oscureció la tarde,
desnudó sus colores y brillos.
Tenía la carne blanca y morena,
aquí blanca, allá morena.
Albaricoque sin luz,
rezumó algunas gotas de tiempo.
Nada había pasado
y todo había transcurrido.
Me miró así como siempre,
de nuevo no supe decirle
cómo la quería.
El reloj dio las cuarenta y cuatro,
debían ser p.m.
puesto que el meridiano
hacia mucho que se había acostado.
Al tumbarme a su lado
sentí su sangre circulando por mis canales.
Dormía sosegada
y aun conservaba aquel trampolín de nariz
en el que mecí mi amor.
Las sábanas dejaban al descubierto
sus pies distintos a los míos,
sus piernas más pequeñas
y dulces que las mías,
y en el lugar del sexo
había un corazón de braga blanca
con una flecha señalándome.

Me volví a enamorar
mientras la deseaba.
Luego despertamos.
Mandos, medicinas,
pantalones e hijos
volvieron a ocupar nuestras vidas.
Parecía que nadie
hubiera dormido a mi lado.
Solo el amor
que ronca inspiraciones.
Dejó escapar un silbido de admiración,
y a lo lejos
me escuché diciéndola:
Te quiero.




Madrid, 9 de Junio de 1995
Y ME PREGUNTO
¿Por qué esperamos a dormir para ser consciente de que amamos?

Y ME CONTESTO
Porque el amor no se piensa, se siente.


22 enero 2018

Magda Robles



en el olvido



Desperté un día
y lo había olvidado todo.

El sabor de tus manos sobre mi cuerpo.
El rubor de tu boca sobre mi piel.
El frescor de tu aroma sobre mi pelo.
No quedaba nada.

Tantas y tantas veces recé por ello
con tal intensidad lo clamé a los cielos
que por olvidar, me olvidé hasta de mi misma.
Mis sueños, mi vida, mi muerte…

Ya no era nadie.
alexandra-kirievskaya-romance_d__automneHoy,
se desliza un ser entre la bruma
un rostro de mirada perdida
un alma con un nombre vacío
una sombra con cuerpo de mujer…



Fotografía de Alexandra Kirievskaya

Noelia Aramar





No me acostumbro
al sonido del silencio.
Mis labios huérfanos
mueren cada día
después de pronunciar
tu nombre.
Vuelo por el cielo del pasado
y la niebla me impide verte.
El invierno se cuela sigiloso
para oscurecer mas
esta nostalgia
y los días claros y encendidos
duermen en un blanco baúl.
Era tan sencillo ver al hombre
y tan difícil que se haga recuerdo.
En mi vientre guardare tu ausencia
y cerraré mi alma a otros cuerpos.
Al regreso de la primavera
daré sosiego a mis ojos
y sacaré al aire mis heridas.

21 enero 2018

Fernando Jiménez-Ontiveros Solís





EL AMANECER.


Crotoran las cigüeñas, duerme el grillo,
la luna de marfil se está marchando,
el sol se despereza y va pintando
el mar de los trigales de amarillo.

El campo huele a menta y a tomillo,
el pringue de la jara va manchando
el envés de las hojas, matizando
las vaporosas flores con su brillo.

Amanece, comienza la partida,
recuperan las plantas sus colores,
vuelan las moscas, zumban las abejas,

se entremezclan los múltiples olores,
y se recobran las costumbres viejas;
todo vuelve a empezar, nace la vida.



Al cuadro "El Sol", del pintor holandés Van Gogh
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Antonio Berlanga Pino

Desolación con una Esperanza


Volver a lo humano
igual que desciende
el vuelo del pájaro.
Cima...s de oro ponen
horror y cansancio,
y enajena vidas
en los pobres campos.

Volver a lo humano
como se desnuda
y muestra el árbol.
La raíz, lección
de un eterno blanco,
los dones futuros
telúrico abrazo.

Como se desnuda
y muestra el árbol,
que no quiere bocas
de metal y labios,
ansias como cuernos
tan desafiando.
Seres de perfil
y pulso cerrado,
busto y haz de cobre,
fríos columbarios.
Volver a lo humano.




Jose María Parreño

 




De todo lo que vuela y nos hace sufrir,

nada más compasivo y simple que la
lluvia,

nada tan frágil y a la vez tan invicto

y nada con su misma promesa de frutos y verdor.

Mírala,

como un mar derrumbado,

como ruinas de una atmósfera de agua que existió.

Muchas veces me empapa de nostalgia y me hace nudos

que escuecen al tragar.

Será porque la lluvia

cubre bosques que has amado conmigo,

nos ha mojado juntos, imparcial, minuciosa,

en lejanas provincias junto al mar.

Y para siempre tendrás lo que te he dado,

de mi regalo nunca podrás huir

ni devolvérmelo.

Y cuando llueva, cada gota en tu cuerpo será un beso,

un beso que no pude nada a cambio,

que atravesará los impermeables,

los paraguas,

diciéndote con su idioma monótono y dormido

que te quiero.



19 enero 2018

Carmen Castejón Cabeceira




Amanece de nuevo el dolor en la entraña
bajo un cielo compacto con las nubes borrosas.
Como duelen las noches sin palabras de amor
y que el día no traiga la acción de despertar.
Sere fuerte esta vez
como lo he sido otra
y otra más.
sobrevivo a la noche como un vidrio roto
que se calla su herida.
Me aplico la ruptura sobre tu corazón
tomo distancia,
y sobrevivo
no soy yo solamente ,es el día que me obliga
y así no me resisto.


Imagen: Chiara Fersini

Carolyn Forché.









QUITÁNDOME LA ROPA

Me quito la blusa, me muestro ante ti.
Rasuré el vello de mis axilas.
Arrollo mis pantalones,
raspé el vello de mis piernas con un cuchillo
y me quedaron blancas.

Mi cabello tiene el color del sicomoro reciérn cortado.
Mis ojos son oscuros como frijoles cocinados en el sur.
(Minas lunares de carbón sobre colinas deshechas).

Pulida mi piel como un vaso de Ming
ostentando sus grietas de sangre, su edad.
Tengo cien nombres para la nieve,
para esto; todos ellos mudos.

Vengo hacia ti en la noche y me da lastima
malgastar mis más íntimos escalofríos
contra el muro de un hombre.

Reconoces a los extraños,
piensas que has sobrevivido la destrucción.
No puedes explicarte esta noche, mi rostro, tu recuerdo.

¿Quieres saber lo que yo sé?
Tus dos manos mienten.


Luis García Montero





Ese perdido reino...

Ese perdido reino
donde cualquier política tiene forma de beso,
de cicatriz privada
detrás de los abrazos,
nos está dominando con sus sueños,
de distancia a distancia.

Quiero que te levantes
con la misma impaciencia que los árboles,
creciendo hasta lo exacto
para rozar mis labios, para buscar en ellos
la humedad sin la lluvia.

Sé que descubriremos
siluetas desnudas por la casa,
recuerdos visitantes,
fantasmas de una noche sin verano,
que andarán en nosotros y pedirán su cuenta,

porque la oscuridad, como un espejo,
nos devuelve la imagen que le damos.

Pero conozco todas las preguntas
que no sé contestarte,
el cuerpo en donde viven las interrogaciones,
tu sueño en los pañuelos, como de haber llorado.





18 enero 2018

Concha García






Ha sonado alrededor de los aconteceres
una silueta que no estaba prevista
pero que existía. Tiene sombra.
Se cubre de tus órganos principales
y elabora un porvenir onírico
forjado en el centro de tu alma.
Pero a eso que tú llamas alma,
llámalo fumar un poco más, detenerse
en más bares.




Antonio de Padua Diaz,








Cuando el sol inunda las entradas de mi casa
sé que estás a mi lado
porque tu piel de él forma parte,
hueles a papeleria antigua,de otros tiempos,
a lápiz de madera y grafito,
en tu alma ecológica recoges a pobres diablos
y con mano izquierda lirios azules,
besas a los amigos con tu boca poderosa
y a los hombres,con la mirada.
Siempre creo que formaste parte de mi vida
y jamás te he vivido,
como naúfrago solitario te espero
agarrado a la madera de lo poco que me queda:
unos cuantos poemas,cinco corbatas y mis libros preferidos,
no sé si existes tú,isla María,
en mis versos o en mi deseo,
pero hoy tu nombre se hace agua en mi boca
y a diario lo pronuncio,
volver a soñar con imposibles a tu lado,
pasear por las ciudades enlazados
y que en los hoteles nos conozcan por señores amor,
si algún dia te puede la nostalgia
en el borde del mar búscame,
siempre te espero en la arena,allí donde nace el infinito.

Juan Cabra





PAN BENDITO


Esta noche de invierno
tan fría
perdiendo el tiempo en la cuesta de enero
te he dado un beso sin venir a cuento
y has sonreido
premiando mi descaro por saltarme las reglas
absurdas
que nadie entiende
y entonces he recordado esas mañanas de verano
cuando me mandaban a comprar el pan
y me avisaban que no me lo comiera por el camino
pero lo decían sonriendo
para que entendiera que no pasaba nada
y que todos contaban con que el pan llegaria mordido
y que era un divertido juego prohibírmelo,
y siento tu cuerpo
sugerente
caliente
y horneado
del color del pan recien hecho
bailando en un bolsa colgada en el manillar de la bicicleta
como en esos veranos
con el cielo azul
hace tanto
sin nada que hacer en todo el día
salvo divertirme
jugar
y llevar a casa el pan
lo menos mordido posible




17 enero 2018

Ana Vivero Megias




No estaré 




No estaré
pero estaré
Permaneceré cayendo como lluvia
Obnubilando tu ser en aguacero
Te mojarás de mí sin entenderlo
Estaré como polvo de camino...
Estaré como brisa
Y a veces como huracán
aventando tus huesos doloridos
Estaré en las flores
O como aroma etéreo prohibido
Estaré
Siempre estaré
Aunque creas que no estoy
Aunque huyas
Aunque te escondas
Estaré
Porque lo que está en el corazón
jamás encuentra otro destino
Y aún cuando cierres los ojos
estaré contigo.



  

Uberto Stabile










Dice Gillespie

Dice Gillespie que la muerte no es lo peor
que no es el dolor la mejor escuela
ni el hambre nos convierte en héroes.
Dice Gillespie
que nos son más fuertes quienes más pueden
que lo son quienes más resisten
quienes de la derrota levantan victorias.
Dice Gillespie
que lo más peligroso no es el peligro
que lo más peligroso es la seguridad
con la que eludimos diariamente el peligro.
Dice Gillespie
que no es un hombre acabado
que es un hombre que está acabando
que nunca el final sustituye al fin,
porque en realidad,
dice Gillespie
que le dijo Parker
que le contó Cortazar
que en lugar de hacer el amor
ya va siendo hora
de que el amor nos haga.  

Jose Angel Garrido Cárdeno




Escribo epitafios
baratos
muy baratos
para lo que cuesta la tinta de la verdad.

Adrian Arias Orozco






He dicho adiós tantas veces
y siempre vuelvo a repetir
adiós,
adiós,
adiós,
como si el miedo a quedarme callado
no me trajera a casa.


Alfonso Pedro




SE ME HA PERDIDO UN VERSO


Se me ha perdido un verso,
verso que habla de paz.
Sé que no está en Moncloa
ni en el Palacio Real.
No está en calle Génova;
tampoco en Ferraz.
No, no está en la Zarzuela
ni en despacho mendaz.
Quizás esté en Lesbos,
en Irán, Senegal,
en campo refugiado
o durmiendo en portal.
Quizás en casa pobre,
casa sin calentar.
Quizás en unas manos
ajadas de llorar.
Verso sin nombre fijo,
un verso por nombrar:
verso sin dueño fijo,
humilde, popular.
Se me ha perdido un verso,
verso que habla de paz.
Si eres sangre rebelde,
¿me ayudas a buscar?



© Sol Cerrato

 




Sol Cerrato Rubio: Poema inverosímil, ilógico, absurdo


Autora: Sol Cerrato


La nieve arde,
la luna blanca llora, 
el cielo escucha el canto  de las ardillas,
la semilla baila en la tierra,
el sol ennegrece el dia.

En un mundo invertido, alterado...

Tú y yo estaríamos unidos eternamente
por un beso logarítmico,
cuya pasión crecería exponencialmente
hasta límites insospechados.

El fuego moja las praderas
la lluvia calienta mis pies
y una sonrisa abraza mis tobillos.