21 septiembre 2017

ROBERTO JUARROZ






No hay nada que guardar.
Podemos dejar las puertas abiertas
o puestas las llaves en las cerraduras.

Podemos irnos con las manos vacías
y sin pensar qué llevamos
o qué dejamos.
Nos bastan las miradas,
que no se pueden guardar.

Ante el desenlace largamente previsto
lo imposible de guardar
es lo único que importa.




Pablo Mora

Para qué la poesía


Para salir a la percepción de la mirada




“Está presente en la obra poética eso llamado por Heidegger “la temporalidad”. Es el tiempo de la existencia el único paraíso conocible hecho con el drama de su naturaleza diádica, del bien y el mal, lo bello y lo feo, el goce y el dolor, lo justo y lo injusto, la libertad y la miseria, en fin. Constituye la substancia de la temporalidad la vivencia. Pero ¿qué entendemos por vivencia? Creó este vocablo José Ortega y Gasset para verter al castellano el término alemán Erlebnis. Compleja palabra cuya traducción literal sería ese extraordinario logos llamado “aventura”. Mas a su vez Erlebnis viene de leben, vivir, y de Leben, vida. Relacionase entonces vivencia con la aventura de vivir; valga decir, entender la existencia cual una andanza, un peregrinaje por este magnífico y mistérico regalo de la oportunidad de estar sobre la tierra, esta errancia donde el hombre se halla con eso mentado asombro, esos espacios del tiempo cuando se topa el humano con la excelsa sorpresa, la maravilla conmocionadora del espíritu y lo marca, deja esa huella perenne llamada memoria. Define, pues, la vivencia vida vivida y permanece cual ventana en el recuerdo, diferente de la experiencia objetiva más bien sujeta ésta a la cotidianidad y a la rutina. Son en realidad las vivencias las verdaderas hebras estructurantes del espíritu en cuanto éste tiene de tiempo, de “advenir sido” (Heidegger). Las asume el hombre como su fortaleza, su armadura de existir. Hilvanan ellas la historia interior de cada vida, el resto en el olvido se pierde. Necesariamente entonces el receptáculo de las vivencias la elocución; en el caso del trovador éste al través de la kalós, la belleza, la dignifica para verterlas transformadas en poseía.” (Lubio Cardozo).
“La poesía en el poema, lo poético, nutre todas las estructuras de la composición, el léxico, los tropos, las figuras, el verso y la estrofa (si los hay), la musicalidad. La poesía comprende la belleza, la engloba, pero va más allá de ella. Incorpora el pensar, ideas, visiones, a su entidad; no obstante a todos ellos los subyuga para salir a la percepción de la mirada y del oído, a accionar la inteligencia (interpretando una frase de Plotino se podría decir en este caso, la inteligencia se hace entonces ser de la poesía y el ser de la poesía se hace a su vez inteligencia. Enéada sexta. VI, 2) a ser percibida, sentida, intuida; a ser placer, conocimiento, misterio y sobrecogimiento.” (Lubio Cardozo).

13 septiembre 2017

ANGEL GONZALEZ


Eso era amor
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.





Pablo Mora







Para qué la poesía






Para defender el milagro de la vida



Para expresar asombros y nochuras. Enterrar la muerte. Inventar la vida. Abrirle los postigos a la noche. Cerrar los ojos a la luna. Dar con el árbol del primer camino. Con la vereda que nos vio salir. Tomarle el pulso al hambre. Saber del diapasón del pobre. De las creencias de Dios y sus costumbres. De los rituales del viento y sus cofrades. De la imagen horrenda del futuro. De la luciérnaga y su antiguo enigma. Saber de la escritura de las piedras. De la alta transparencia de los mudos. Del colosal silencio de los grillos. Para tantearle a los sueños sus luceros. Conocer las entrañas de las hojas. El corazón del bosque y sus vitrales. El páramo, sus cuitas y plegarias. Desenterrar el misterio de la rosa. Ahuyentar la sombra y sus reveses. Escapar del ladrido de la calle. Del hosco muñón del peregrino. Del puñal que en la acera nos espera. O del barco que acecha nuestras costas. Dar con el ámbar del primer arroyo. Traspapelar la terquedad del lunes. Aullar juntos delante de los cielos. Para escucharle al pobre su alarido. Compartir esperanzas con el árbol. Esperar a que baile el arco iris.
Para seguir ensayando la palabra. Para creer firmemente en la insurrección como garantía de los pueblos. Para oír todos los suspiros y proteger el pueblo con palabras. Para dar la mano y enseñar el camino. Para gritar valientemente, a tiempo. Para confirmar que “la civilización no es más que una injusticia armada.” Para seguir siendo seres en marcha. Para saber que basta un lucero para que haya noche. Para vivir mientras el alma nos suene. Para morir cuando la hora nos llegue. Para que caiga la palabra en otra franja fecunda que es como decir la vida.
Para registrar ventoleras, arrebatos y miserias. Expulsar el despojo mutilado. Ser libres así el fuego nos cercene. Quitar algunas comas al crepúsculo. Ver la noche sin que nadie contradiga. Para morir de pie a pesar de los milagros. Eludir la risa ensangrentada. Salvar la luz, sin la cual la tierra gemiría de espanto. Dar con una migaja de soledad marina. Con el grano de arena que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Para atravesar, siempre a la intemperie, incertidumbres, agonías, interrogantes y tragedias. Dar forma al vacío de modo que éste sea posible; ojos al poema para que pueda cruzar la calle; alas a Dios para que pueda llegar al hombre. Para robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda. Mirar el cielo solamente en el momento necesario. Cruzar, no la aurora, sino el alma en que ampara su soñar. Para ventilar, aupar, asolear la eternidad cada día. Verse en el cielo gris, en la trémula víspera del júbilo. Escuchar a la soledad y dirigirle la palabra. Llegar con los ojos abiertos a la mirada final.
A punta de hombre, tempestad y grito. Por obra y gracia del asombro a secas. Por el relámpago final del hambre. Por la luciérnaga y su insomne lumbre. Contar con la vigilia para el día. Con porvenir para fraguar enigmas. Defender el milagro de la vida. La fogata que lleve al alumbraje. A tiro limpio, la bondad del hombre.

Para “que cada palabra lleve lo que dice.” (R. Cadenas).

Cristina Liso Aldaz



BAJO EL PERAL


La luz hecha racimos
atraviesa las hojas del peral
y descansa entre las palabras
que rebosan el aire.

Van recogiendo del árbol los frutos
y el jugo se desliza
entre las comisuras de sus labios
al reir mientras comen.

Yo miro desde lejos,
con mis manos perdidas
en los bolsillos.




12 septiembre 2017

Ana García Briones








Aquel día
recogí todas las flores
todos los perfumes
del aire.
Quería sembrar
de aromas
mis espacios
llenar el silencio
de esencias.
Quería regalarme
la vida.
Aquella mañana
en el atardecer
de aquel lugar
bailé entre campos
de amapolas
con la poesía.

Del libro: Partos de Luz

Araceli Aguilar Gamboa




El VALOR


El camino era rocoso con llanto, lágrima, cansada y con hijos,
cruzamos montañas y ríos sin comida, llegamos a dónde estamos,

aprendiendo del valor cuándo se sufre,
el valor a cada detalle de la vida,

doy de comer al moribundo porque se lo que es el hambre,
cuidó porque valora los años trabajo,

Porque aprendí el valor a la vida.

11 septiembre 2017

María Marpez





Son tus ojos dos cuencos
donde mora la alegría
albricias despertando los días !
Son tus ojos dos cuencos
capitaneando tus sueños
con el infinito
viviendo en ellos
son esos ojos, tuyos
y míos
y nuestros.

Los infinitos ojos de Álvaro



Pablo Mora

Para qué la poesía
Pablo Mora

Para amar a los otros


“Si hay una cosa de contornos indefinidos, de definición imposible, es la poesía. Sin embargo, es instantáneamente reconocible porque es comunicación al estado puro, libertad absoluta de lenguaje, lugar donde se confunden lo real, lo posible y lo necesario. La poesía acompaña a la humanidad desde la noche de los tiempos. Es practicada y apreciada en todas las edades, en todos los contextos culturales. Mientras ilustra la vida y la historia de los pueblos y se nutre de las modas y preocupaciones del momento, aporta en sí un elemento universal más allá de las fronteras de tiempo y de espacio. Así podemos sentir una emoción inmensa al escuchar un poema escrito en otras latitudes de las que ignoramos todo pero que refleja sin embargo la humanidad de nuestra propia existencia... Que se abran las puertas a este supremo y esencial arte. Puesto que amar la poesía nos ayuda a amar a los otros.” (Koïchiro Matsuura).
“La Poesía es un elemento que no tiene contornos definidos; no le conocemos longitud, altura, ciclo molecular, peso específico. Mas le conocemos su sabor exacto: es un sabor a trigo, a leche y miel, a rosas, a durazno, que como un corazón recién nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido.” (Tiberio León)

10 septiembre 2017

Ana Deacracia








Regresaba al mismo edificio, y me dije,
no puede ser, volvérmelo a encontrar…
Y casi nos chocamos al pasar al vestíbulo.
Mi sonrisa se presentó sin avisar.
Él me devolvió la suya, más comedida,
casi a medias, ladeada en el gesto.
El ascensor llegó de improviso,
no sé en qué estaríamos pensando.
Ambos íbamos a la décima planta.
Su mirada de plomo se incrustó en mis pestañas,
oscura y hemostática, o quizás lacerante
como un tajo que cruza…,
tanto que presentí su desborde a mi escote.
Me miró de tal forma que su rozarme
lo presentí en mi espalda,
recorriéndome ladera abajo, como la fiebre
de abajo a arriba..., con sus ojos de lobo,
con mi piel de leopardo, con mi locura intacta,
con su temblar de infierno,
concibiendo nirvanas a la vez, en ese juego….
Y mi mano a un paso de alcanzar los tramos
de su insensatez y la mía, de acariciar su pecho,
en el mezclar mis dedos en su melena, estaba.
Gozando el aceituna de su mirarme a solas…
Mi sombra colapsada en la lujuria
que embadurnaba la puerta de salida,
y el espejo oportuno que me ofrecía la imagen
de su vaquero azul.
Y puede, que, su mano en mi cintura,
elucubrara, y sus locas ideas saltaran en pedazos,
al mismo tiempo que sus ojos continuaban
rompiendo los márgenes y los sometimientos.
Sus labios a mi boca, pensaría, supongo,
su lengua suplicando que jamás
alcanzáramos la décima planta.
Pero se detuvo el ascensor maldito.
Me dejó pasar a mí primero,
su aliento desde tan cerca que..
No le he visto más.
Hoy vuelvo.


Eduardo Galeano







Los nadies



Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. 


Juan Gelman





SIEMPRE
( a mi madre )


La voz que vino del pasado viva
se quedó ahí. Es
la caricia que no tiene ya,
se parece a un día muy claro
y tiembla con su transparencia.
La conciencia piensa la huella
de la suspensión que se enraiza
en una mano que se fue adónde.
¡Ah, vagabunda, siempre de aquí para allá!
¡Tocando lo que en mí muere
y espera tu visita!
¡El peso de una golondrina
y la suposición de otros sentimientos!
¡La tarde que lame el tiempo
en tu chaleco que duele!




09 septiembre 2017

Ana Luna Oscura










Durante muchos años el recuerdo de aquel verano acompañó algunas de mis noches. En mis sueños, la veía de nuevo a través de aquellas ventanas que al atardecer siempre dejaba desnudas.
Como si se tratara de un ritual, yo aguardaba impaciente el momento en el que una vieja melodía ponía fin al silencio tedioso de aquellas horas interminables y daba comienzo al mejor momento del día, aquél que invitaba a sentir esa brisa que acompaña los crespúsculos.
Mientras escuchaba aquella música, escondido tras las cortinas de mi habitación, esperaba ansioso verla aparecer con aquel camisón de satén rojo que dibujaba a la perfección su hermoso contorno.
A veces tenía la suerte de que algún tirante resbalase por su hombro mostrando parte de aquellos senos tan llenos de vida y los latidos de mi corazón, inquietos, herían mi pecho, mortificando aquel desvelo.
Y la brisa ondeando suavemente aquella tela…
Y su larga cabellera negra…
¿Quién no hubiera deseado acariciarla?
Me convertía en viento, fundiéndome con él, convirtiéndole en mi aliado, cuando por fin se acercaba aún más a la ventana y levantaba con sus manos suaves aquella melena.
Cuántas veces en mi juventud ansié besar aquel cuello, aquel cuerpo que parecía encerrar un misterio lleno de excitación. Entonces me preguntaba cuándo llegaría por fin el sosiego, pero cada tarde aquella brisa maldita hacía de nuevo su aparición. Hasta que un verano ella no regresó.
Me costó muchos años encontrar aquel disco, pero cuando lo escuché de nuevo tratando de apaciguar mi memoria, tratando de hacerla de nuevo mía, descubrí que hay misterios que nunca se pueden descifrar…

Pablo Neruda Arte de pájaros





Arte de Pájaros


Pablo Neruda


Pajarintos



"Arte de Pájaros" es un libro de gran formato y edición limitada, con ilustraciones únicas de pintores amigos de Pablo Neruda, que contribuyeron a enriquecer la obra. En él se presentan dos secciones de poemas: Pajarintos, que hace referencia a aves reales y Pajarantes, aves ficticias, fruto de la imaginación del poeta.




Albatros errante




En alta mar navega el viento


dirigido por el albatros:


esta es la nave del albatros:


cruza, desciende, danza, sube,


se suspende en la luz oscura,


toca las torres de la ola,


anida en la hirviente argamasa


del desordenado elemento


mientras la sal lo condecora


y silba la espuma frenética,


resbala volando el albatros


con sus grandes alas de música


dejando sobre la tormenta


un libro que sigue volando:


es el estatuto del viento.

08 septiembre 2017

Carmen Martagón ©

Párpados
Te regalo unos versos,
para vestir los días y las noches
cuando ya no me encuentres a tu lado.

En esas horas frías de alcoba,
me echarás en falta.
Mis letras derramarán sobre tus sábanas
el calor del fracaso,
para envolver
los desesperados instantes de tu búsqueda.

Te regalo unas notas,
los acordes de una melodía,
los versos asonantes de una triste canción en madrugadas.

Quiero permanecer entre los pliegues delicados de tus párpados,
en la retina de los ojos
que un día amaron mis palabras.

Permanecer en ti, por siempre,
o, apenas los segundos necesarios
para que me recuerdes.


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Ernesto Cardenal








En la hamaca sentí que me decías

no te escogí porque fueras santo

o con madera de futuro santo

santos he tenido demasiados

te escogí para variar.
Foto de Ricard SB

Julio Cortazar.



A la voz de Susana Rinaldi

No sé lo que hay detrás de tu voz.
Nunca te vi, vos sos los discos
Que pueblan por las noches este departamento de París.

Te busqué en Buenos Aires, pero sabés seguro
Cuántos espejos de mentira te hacen pifiar la esquina,
Como después de andar de bache en bache
Acabás con ginebra en un boliche
Murmurando la bronca del despiste.

No sé, ya ves, ni como sos,
Tengo las fotos de tus discos, gente
Que te conoce y te escribe,
Paredes de palabras con glicinas
Y vos detrás, inalcanzable siempre.

(Y esto que digo Susana
es también la Argentina donde todo
puede esconder la estafa si no sabemos ser
como el farol del barrio, o como aquí sus tangos,
vigías de la noche y la esperanza).

07 septiembre 2017

M.Carmen Gallego.





Llenas de amor
estaban sus manos
y el viento esparcía
pétalos musicales
en el paraíso que jamás soñó.


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Carmen RG







Jugaremos a que no te veo
A que sólo siento...
Tu respiración en mi nuca
Tus manos en mi cuerpo
Sometida a tus deseos

Cumpliendo mi fantasia



Alfonso Brezmes








AQUÍ

Para llegar hasta aquí,
a esta página,
_______________a estas palabras,
tanto ha debido suceder,
tantas cosas posibles e imposibles
-sueños, hombres, dinastías,
naves, luz, constelaciones-
que cuesta imaginarlo.
Cierra los ojos:
______________no pienses.
Estàs aquí.
Y basta.