10 enero 2013

Mercedes Dueñas Ballester



LA BÚSQUEDA DEL GUERRERO.

El guerrero busca
en caminos anchos, estrechos,
sendas, veredas, carreteras empedradas y
tierras movedizas.

Una línea muy fina
separa la senda.
Camina despacio, seguro,
sin perder de vista
la luz, que su alma refleja.

El guerrero no juzga,
ni critica los actos ajenos.
Reconoce bien resentimientos,
odios, antipatías.
Siente la tristeza
que algunos seres sufren
por poseer los bienes ajenos.

Sabe que el camino es duro,
nada le frena en su empeño.
Ama lo que dice,
siente lo que hace.
Abraza a su hermano
perdido en el bosque,
o tal vez en un desierto inmundo.

El sol ilumina todos nuestros actos.
El guerrero sabe elegir la senda.
Comprendió hace tiempo.
Somos gotas de agua en un río,
nacidos de una fuente.
Matrix de vida,
esencia divina.

Unidos estamos con hilo de plata.
Cordón indestructible,
diamante de la existencia humana.
El guerrero sabe
que es la unión perfecta,
espíritu, mente, cuerpo y alma.

¿Te vas a quedar perdido?
No te conviertas en espectro
esperando que todo te lo den hecho.
No te quedes como aquellos
que solo miran su ombligo.
¡¡Encuentra pues tu camino!!


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