17 mayo 2017

Nayar Crespo Sánchez.





APRETADOS

De niño
era incapaz de atarme los cordones
pero me gustaba.
Ese desorden,
la emoción que representaba
el poder caerme en cualquier momento.

Quizá eso lo explique todo.
Mi amor al caos,
mi atracción al desastre,
a que
en cualquier momento,
podría caer y hacerme daño
una vez más.

Necesito ayuda
otra vez,
pero en esta ocasión
llevo los cordones apretados,
demasiado apretados.





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