jueves, 1 de febrero de 2018

Ana Vivero Megías.




Es demasiado pronto para escribir
demasiado pronto para vivir

El sol aún no asoma su nariz
entre las lejanas montañas
y a mí se me deshacen los dedos
como gotas de agua,
hijos del hielo
en un día de verano

Infinitas son las palabras
que rondan los caminos de mis sueños
pero una sola me late en el corazón
como baqueta ávida de música

No puedo, hoy no puedo
encontrar el eje de tu poema
y me debato entre la vida herida de un verso
y el amor que dentro de mí quema

Hoy no podré decirte, amor,
cuántos ojos tiene la lluvia
ni de dónde nace la luz de las estrellas

Hoy, golpeando con saña los ríos rojos
de mis sangrantes venas
sólo encuentro la palabra tú
tú, el mundo
tú, la risa,
tú, la muerte,
tú, la vida
tú, meridiano de mi luz
tú, sólo tú
y la ínfima pizca que queda de mí,
perdida,
en un invisible poema.



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